`Exígele fidelidad y compromiso'
Querido Padre Alberto: Soy una mujer de 33 años y me acabo de casar. Pero en vez de estar feliz y disfrutando esta temporada de luna de miel, estoy sufriendo horriblemente.
Querido Padre Alberto: Soy una mujer de 33 años y me acabo de casar. Pero en vez de estar feliz y disfrutando esta temporada de luna de miel, estoy sufriendo horriblemente.
Querido Padre Alberto: Soy una madre desesperada, que sufre por la situación que atraviesa su hija. Ella hace sólo 18 meses que se casó y tiene una niña de seis meses que es un regalo de Dios.
Querido Padre Alberto: Me siento muy desdichado en mi hogar. Somos dos hermanos y nos acabamos de enterar de que nuestro padre tiene una amante que está embarazada y que vive muy cerca de nosotros. Ya somos hombres grandes (yo tengo 24 y mi hermana 21), pero el dolor que nos causa por mi madre es muy fuerte.
Querido Padre Alberto: Me siento muy desdichado en mi hogar. Somos dos hermanos y nos acabamos de enterar de que nuestro padre tiene una amante que está embarazada y que vive muy cerca de nosotros. Ya somos hombres grandes (yo tengo 24 y mi hermana 21), pero el dolor que nos causa por mi madre es muy fuerte.
Querido Padre Alberto: Estoy sufriendo sin saber qué hacer. Hace poco terminé con mi novio, y él, luego de haber sufrido mucho, se consiguió una novia. En aquel momento, yo me di cuenta de cuanto lo quería y me prometí a mí misma que no cometería el mismo error otra vez, ya que lo dejé porque me atraía otro hombre físicamente.
Querido Padre Alberto: Mi esposo y yo tenemos 46 años, y un hijo de 19, que estudia en una universidad en el norte. Mi mamá, de 82 años, vive con nosotros y padece de la enfermedad de Alzheimer. Aunque está bien atendida por los médicos, está en una etapa difícil. Es muy duro ver a una persona en esas condiciones.
Querido Padre Alberto: Acudo a usted porque he perdido totalmente mi fe. He sido un gran creyente toda la vida y mis mejores años los pasé estudiando en colegios católicos. Siempre fui un hombre que practicaba la religión, al igual que mi esposa.
Querido Padre Alberto: Tengo 12 años de casada con un hombre muy bueno, creo que demasiado bueno. El problema que tengo es con mis cuñadas. Creo que sus hermanas siempre han abusado de él. Desde que no casamos le decía a mi esposo que no siguiese protegiendo a sus dos hermanas, porque eran unas abusadoras.
Querido Padre Alberto: Tengo 39 años y estoy pasando por la peor pena que le puede pasar a un ser humano: la traición de su esposa.
Querido Padre Alberto: Estoy pasando por una situación que me tiene desesperada y muy deprimida también. Después de más de 20 años de matrimonio, y con dos hijos ya grandes, me acabo de enterar de que mi esposo tiene una amante.