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Séptimo Día  

Israel se pone en forma ante la amenaza de Irán

The New York Times

Al amparo de la oscuridad, escuadrillas de aviones de combate israelíes atacan las instalaciones nucleares de Irán. Irán responde con una descarga de misiles contra Israel y blancos militares estadounidenses en la región.

Los precios del petróleo se disparan por el temor de una interrupción en el suministro. Aumentan aún más cuando Irán mina el Estrecho de Ormuz, estrangulando una importante ruta de suministro.

Este escenario no es invención de un guionista de Hollywood, sino algo que los expertos han descrito como un posible resultado de un curso de colisión entre Israel e Irán.

En las últimas semanas, Israel e Irán han estado trabados en una guerra de palabras que sube de tono sin cesar, y los observadores dicen que se plantea el espectro de un nuevo conflicto en el Medio Oriente que podría involucrar al ejército estadounidense y desestabilizar la economía de Estados Unidos.

Los israelíes catalogan el programa nuclear iraní en desarrollo como la más grave amenaza que enfrenta su país entre otras muchas. En una demostración de fuerza, Irán dijo que llevó a cabo dos pruebas de misiles a principios de este mes.

Sin embargo, los expertos advierten que un asalto aéreo preventivo contra Irán no podría ser tan decisivo ni bien delineado como otros similares efectuados en el pasado contra blancos nucleares y militares en la región.

Es casi seguro que un ataque israelí reciba un contraataque iraní, señalaron expertos israelíes en seguridad. Irán hace alarde de un arsenal de 50 a 80 misiles convencionales que podrían llegar a Tel Aviv. Otros podrían alcanzar por igual instalaciones militares estadounidenses en Irak y el Golfo Pérsico.

"No creo que estén alardeando'', dijo Egraim Halevy, ex jefe del Mossad, el servicio de inteligencia israelí, sobre las amenazas iraníes de devolver el fuego.

En público, funcionarios estadounidenses e israelíes comentan que un ataque contra Irán sería un último recurso.

Un enviado estadounidense participa este fin de semana en conversaciones internacionales con Irán, y el Departamento de Estado destacó el jueves que está considerando abrir una oficina diplomática en Teherán por primera vez desde 1979, lo cual sugiere un posible cambio hacia una mayor participación con Irán.

Un frenesí reciente de consultas entre jefes militares y de inteligencia estadounidenses e israelíes significa, para algunos analistas, un indicio de una coordinación creciente en el caso de que se tome la decisión de atacar a Irán.

"En cierto sentido, Israel tiene un punto de vista muy severo de la diplomacia'', dijo Ofer Shelah, un ana- lista militar y de seguridad del Canal 10 de Israel. ‘‘Básicamente, un régimen iraní, al igual que el mundo árabe y musulmán que nos rodea, no aceptarán a Israel como un Estado judío. Al final, tendremos que tratar con ellos con el poder y no con la diplomacia''.

Irán indicó que está desarrollando energía nuclear con propósitos pacíficos, pero no ha cooperado del todo con los observadores internacionales y ha desafiado los llamados para suspender el enriquecimiento de uranio.

Lo que más preocupa a los israelíes son los llamados del presidente iraní Mahmud Ahmadinejad para destruir a Israel.

"Creo que los israelíes perciben la bomba iraní como una amenaza a la existencia de Israel'', dijo Shelah. "Por lo tanto, apoyarían cualquier cosa que el gobierno esté dispuesto a hacer''.

Si Israel ataca a Irán, sería la consecuencia de seguir la doctrina de gran tradición de prevenir que un enemigo obtenga armas de destrucción masiva. Se cree ampliamente que Israel posee algo así como 200 cabezas nucleares, aunque nunca ha admitido tener ese tipo de armamento.

En 1981, F-16 israelíes destruyeron un reactor nuclear iraquí cerca de Bagdad y, el pasado septiembre, bombardearon un presunto reactor nuclear, parcialmente construido, en Siria.

No obstante, Irán representa desafíos mucho mayores que esos dos casos, según analistas israelíes.

El programa nuclear de Irán está disperso por todo el país y a mucha profundidad bajo tierra, lo cual hace difí- cil llegar a las instalaciones. Asimismo, su sistema antiaéreo complicaría el cálculo de un ataque.

"¿Cuántos aviones no regresarían? ¿Cuáles serían nuestras pérdidas?", preguntó Yossi Melman, coautor de The Nuclear Sphinx of Tehran: Mahmoud Ahmadinejad and the State of Iran.

Además de una respuesta iraní con misiles, observadores israelíes también esperan que la milicia chiita libanesa y Hezbolá, un aliado cercano de Irán, lancen cohetes al norte de Israel.

Hace dos años, una ofensiva israelí sostenida no detuvo los ataques con cohetes de Hezbolá antes de llegar a un acuerdo de cese al fuego, pero Israel también probó que podía aguantar un asalto punitivo del grupo extremista.

Expertos dijeron que es probable que los países árabes, incluido Siria, un aliado iraní, se mantengan al margen, ya que también ven con cautela el poderío nuclear de Irán.

Irán también ha amenazado con interrumpir el flujo del petróleo que sale de la región. Una cuarta parte del petróleo del mundo se transporta en buques tanque por el Estrecho de Ormuz, frente a Irán.

El cierre iraní de la estrecha vía marítima "encabeza la lista de pesadillas de la seguridad energética mundial'', según un artículo publicado este verano por la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachussets.

Históricamente, los conflictos militares en el Medio Oriente han provocado alzas en los precios del petróleo mundial; un bloqueo iraní representaría "una amenaza muchísimo más grande para el flujo del petróleo del golfo, y en un momento en el que la capacidad mundial de excedentes es más baja y el precio del petróleo, más alto'', según el artículo.

Los contraataques iraníes ‘‘podrían no ser la última palabra en el juego'', precisó Halevy, el ex jefe de inteli- gencia israelí. "Estaríamos entrando en un área totalmente nueva de estimaciones y contraestimaciones''.

El almirante Michael Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, dijo hace poco que un ataque contra Irán abriría un "tercer frente'' para las fuerzas estadounidenses en el Medio Oriente. Estuvo en Israel en diciembre pasado y nuevamente en junio, para sostener importantes reuniones con su contraparte israelí.

Yehezkel Dror, politólogo de la Universidad Hebrea y ex alto asesor de planificación del ministro de Defensa, calificó una operación militar que haga retroceder el programa nuclear de Irán y convenza al régimen de abandonar sus ambiciones nucleares como "un escenario optimista, pero cuya probabilidad es muy reducida''.

Dror escribió la semana pasada en Yedioth Ahronoth, el periódico israelí más importante, que es más pro- bable que un ataque militar envalentone a Irán para redoblar sus esfuerzos de desarrollar en secreto armas nucleares, "con una sed de venganza''.

"Si un ataque contra Irán destruye las capacidades nucleares iraníes, hará que se vuelvan más tenaces para rehacerlas'', advirtió Dror en una entrevista. "Volverían a intentarlo, escondiéndolas mejor y protegiéndolas mejor''.

El ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, estuvo en Washington la semana pasada, y está programada para esta semana una visita del teniente general Gabi Ashkenazi, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa Israelíes, para presionar el caso israelí de que el desarrollo nuclear iraní está mucho más avanzado de lo que muestran los estimados de la inteligencia estadounidense, según artículos en los medios informativos israelíes.

Es casi seguro que Israel coordinaría un ataque con el ejército estadounidenses, ya que sus aeronaves de combate volarían sobre Irak.

Los planificadores militares israelíes están considerando la partida del presidente George W. Bush en la preparación de un posible ataque, dijo Ephraim Kam, subdirector del Instituto de Estudios sobre Seguridad Nacional, de la Universidad de Tel Aviv.

"Parece que Bush es más conveniente para Israel que cualquier otro presidente estadounidense'', señaló Kam.

Para Irán, continuar su programa nuclear, y para Israel, un ataque contra ese programa, estarían cargados de riesgos, pero, al menos, a decir por sus palabras, ninguna de las partes tiene la disposición de retroceder.

"Es el dilema de lo que se está dispuesto a pagar para evitar que Irán se convierta en una potencia nuclear'', dijo Reuven Pedatzur, director académico del Centro para el Diálogo Estratégico del Colegio Netanya, cerca de Tel Aviv. "Si es muy importante, entonces, vamos a pagar el precio''.


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