Publicado el
jueves 17 de
julio
del 2008
Vladimir Cruz: tentar con acento caribeño
By SARAH MORENO
Vestido muy sobriamente, con camiseta y pantalón negros y zapatos elegantes, suele salir a escena Vladimir Cruz a representar a la Lascivia en Amar o ser amado o La divina Filotea.''Yo sin ruidos de armas venzo, que mis más nocivas armas son simulados estruendos'', se anima a repetir en entrevista telefónica desde España el actor cubano, de uno de los parlamentos que se escucharán en su acento caribeño hoy y mañana cuando el auto sacramental de Pedro Calderón de la Barca se presente en el Arsht Center de Miami, durante el XXIII Festival Internacional de Teatro Hispano.Estrenado en 1681 para la fiesta religiosa del Corpus Christi, la pieza del dramaturgo más importante del Siglo de Oro ha vuelto a adquirir actualidad con el montaje de la compañía madrileña de Pedro María Sánchez, que desde el año pasado la lleva a importantes escenarios del mundo.Cruz, quien reside ''a caballo'' entre La Habana y Madrid desde el éxito del filme cubano Fresa y Chocolate (1995), captó la atención de Sánchez por su potencial para desafiar la imagen tradicional de la Lascivia, uno de los siete pecados capitales, generalmente representados en el imaginario teatral como una mujer sensual que sale a escena semidesnuda para tentar con sus encantos.``Como en la función todos los personajes son ideas, conceptos, pensé que no era imprescindible encarnarla en una mujer y me parecióinteresante colocar este concepto en el mapa sonoro con voz de hombre'', dice Sánchez, a cargo de la dirección y de la interpretación del Príncipe de las Tinieblas en la obra. ``Le pedí a Vladimir que mantuviera un aroma caribeño en su acento --a pesar de que él habla un castellano perfecto-- porque, dentro de nuestra cultura católica, ese aroma sonoro basta para evocar fantasmas, porque la sensualidad en las tierras del Caribe está desculpabilizada''.Otra faceta de Cruz, que para quienes lo conocieron como el inocente David de Fresa y Chocolate puede resultar un tanto sorprendente, atrajo también a Sánchez. ''Vladimir tiene un killer dentro y yo necesitaba un killer para que aterrara a los demás personajes de la obra'', reconoce Sánchez.''Sé que muchos conocen mi imagen en el cine por algunos personajes parecidos al romántico idealista de Fresa y Chocolate'', acepta Cruz, días antes de subir por primera vez a la escena miamense. 'Pero en España he hecho varios papeles de `malo' en series policíacas como Comisario o en La dársena de poniente, en la que interpretaba a un delincuente encarcelado, que parecíamalísimo y al final resultó ser un alma buena''.El actor, de 42 años, se graduó del Instituto Superior de Arte (ISA) en el año 1988 y desde entonces ha trabajado en la mayoría de las películas cubanas importantes como Lista de espera (2000), dirigida por Juan Carlos Tabío. Ha filmado en Colombia, Brasil y Argentina, y en España ha combinado el cine, la televisión y el teatro, en el que ha participado en clásicos como Apuerta cerrada, de Jean Paul Sartre, Tirano Banderas, de Valle Inclán, y Sueño de una noche de verano, deShakespeare.Con Tabío rodó recientemente Cruz la comedia El cuerno de la abundancia, aún por estrenarse. ''Parte de una anécdota real en la que un grupo de personas con determinado apellido recibe una herencia millonaria. Mi personaje es el gerente de la shopping'', cuenta el actor, refiriéndose a las tiendas de Cuba donde se venden mercancías en dólares o euros. ``El tiene una novia, la más bonita del pueblo, que lo deja por el bobo que va a hacerse millonario''.También tiene un rol en la trilogía que dirige Steven Soderbergh sobre el Ché Guevara. ''Hago de un comandante que se llama Ramiro Valdez'', dice, adelantando que esta parte se centra en ``una época en que todos los personajes son muy jóvenes y su imagen no corresponde a la que se han hechoposteriormente''.En La Mala, una coproducción española puertorriqueña inspirada en la vida de La Lupe, Vladimir se suma a un elenco de autores cubanos encabezado por la cantante Lena. ''Soy Chucho, un músico chulito cubano que tiene un cuarteto y conoce a La Lupe en el momento que está buscando una voz. Se casan, pero la historia dura poco'', resume.En cuanto a La Divina Filotea, invita al público miamense a ver ``un espectáculo inusual, una joya muy díficil de ver incluso en España, con situaciones también muy divertidas''.''Ser actor significa trabajar con el espíritu humano. Me intrigan mucho los temas espírituales. No niego nada'', dice a propósito de las reflexiones sobre la fe que acompañan a esta ''mental batalla'', en palabras del mismo Calderón.
Vladimir Cruz en 'La divina Filotea', hoy y mañana a las 8:30 p.m. en Carnival Studio Theater, del Arsht Center, 1300 Biscayne Blvd. (305) 949-6722.
