Cuba y EEUU prometen una lucha a muerte en la pelota
JORGE EBRO / EL NUEVO HERALD
PEKIN
Ariel Pestano (der.) es saludado por su equipo tras pegar un cuadrangular de dos carreras.
El mánager de Estados Unidos llamó a los cubanos tramposos, y el de Isla le contestó
que era una falta de respeto. Hoy ambos tendrán la oportunidad de mirarse frente a
frente en un juego crucial.
En honor a la verdad, la sangre todavía está caliente.
El clásico entre Cuba y Estados Unidos decidirá en el parque Wukesong, quien avanza a
la discusión del título de Pekín y el derecho a ser considerado el último campeón
olímpico del béisbol.
"Estamos ansiosos por jugar este partido'', comentó el piloto de los norteños, Davey
Johnson, quien llevó a los Mets de Nueva York al título en 1986. "Ellos tienen el mejor
palmarés en el mundo y han dominado en buena parte de los Olímpicos. Pero nosotros
pensamos que somos mejor equipo, por lo que le damos la bienvenida al desafío''.
Johnson tiene más de una razón para darle la bienvenida al choque, porque aún
considera que el primer juego entre ambos conjuntos no se decidió como corresponde a un
buen encuentro de béisbol.
De hecho, ese primer enfrentamiento sirvió para estrenar la regla -que a nadie gusta
aquí- que permite acortar juegos a partir del 11no inning si existe un empate y que Cuba
utilizó a la perfección.
Pero aquel juego dejó cicatrices, porque según Johnson, el pitcher Pedro Luis Lazo le
tiró una bola por la cabeza a uno de sus mejores bateadores, Jason Nix.
El pinareño utilizó un lanzamiento pegado sobre el que Nix quiso tocar, pero la bola
dio en el bate y rebotó con fuerza en su rostro al punto de enviarlo al suelo manando
sangre en la región cercana al ojo. Tuvo que ser llevado de urgencia a un hospital y no
podrá jugar más en Pekín.
"No sé quién cree que soy yo'', ripostó Lazo poco después. "No acostumbro a eso.
Todo el que me conoce desde siempre sabe que no soy de esos lanzadores revanchistas. El
trató de tocar y le salió mal. Punto''.
Cuba, campeón de los pasados Juegos, tiene ansias de cobrarse revancha por las dos
recientes sderrotas que le propinó Estados Unidos en el mundial de béisbol aficionado
(2007) y en el preolímpico de las Américas (2006).
Por los antillanos estará en el montículo Norge Luis Vera, considerado el mejor
lanzador de la isla en estos momentos y el hombre que maniató a Japón en el comienzo del
torneo.
"Norge ha sido un tremendo pitcher hasta ahora, un hombre de momentos grandes'',
afirmó Pacheco. "Quién mejor que él para un choque nos dará el pase a la discusión del
último oro olímpico en el béisbol''.
Estados Unidos, compuesto por jugadores veteranos de Ligas Menores y promesas que
pronto llegarán a la gran carpa, tiene como armas la profundidad y velocidad de su
pitcheo y el poder de largo alcance de su ofensiva.
Cuba, por su parte, llega respaldada por su historia en Juegos Olímpicos y los
integrantes del equipo confían en que no ocurrirá una debacle como la de Sidney 2000,
cuando un desconocido Ben Sheets les cortó el camino al oro.
"Vinimos para ser campeones de estos Juegos'', recalcó Pacheco. "Pero reconozco que
los partidos de semifinales serán muy duros y tensos. Para alante vamos y espero que
nada ni nadie nos detenga''.