`Ese hijo ya era parte de tu vida'
Querido Padre Alberto: Estoy casado por segunda vez y tengo un hijo de 22 años de mi primer matrimonio. Con mi esposa actual tengo otro hijo de 14 años.
Querido Padre Alberto: Estoy casado por segunda vez y tengo un hijo de 22 años de mi primer matrimonio. Con mi esposa actual tengo otro hijo de 14 años.
Querido Padre Alberto: Tenemos 16 años de casados y dos hijos varones, de 14 y 13 años. Vivimos en la misma casa que compramos al casarnos, nuestros vecinos son como parte de la familia, y nuestros hijos han crecido juntos. Los vecinos tienen una niña de 14 años y un varón de 13. Todos van a la misma escuela.
Querido Padre Alberto: Durante cinco años tuve un novio, al que adoraba. Nos habíamos conocido desde que éramos niños; habíamos crecido en el mismo barrio y asistido juntos al colegio. Yo vivía convencida de que él era mi alma gemela.
Querido Padre Alberto: Le escribe una madre que es asidua televidente de sus programas. Lo escucho en la radio y leo sus columnas todos los días. En varias ocasiones he visto cómo trata usted el tema de los novios y por eso le escribo.
Querido Padre Alberto: Tengo 45 años y en estos momentos vivo sola, pues he perdido a mis padres, seguido uno del otro.
Querido Padre Alberto: Tengo 27 años, soy soltera y siento que tengo vocación religiosa. Yo vivo con mis padres y una hermana.
Querido Padre Alberto: Tengo 18 años y una novia que es una chica formidable. Ambos somos de buenas familias y con valores cristianos
Querido Padre Alberto: Soy una viuda de 68 años, con dos hijos varones. Tengo la tragedia de que uno de mis hijos acaba de fallecer de un mal congénito, a los 32 años.
Querido Padre Alberto: Me casé hace 14 años y de ese matrimonio nació un niño precioso, que no se parece en nada a mí. Desde su nacimiento ese niño ha sido la razón de mi vida, aunque con el gran sufrimiento de presentir que no es mi hijo.
Querido Padre Alberto: Llegué a este país hace 12 años, con la dicha de encontrar un hombre magnífico. lo logré, me casé y tengo una bella familia.
Querido Padre Alberto: Tengo 32 años y estoy casada con un hombre que está preso, cumpliendo una sentencia de 15 meses. Esto no ha sido fácil, pues no tengo a nadie de mi familia en este país.